Ouija, tablero.

Orígenes de la Ouija.

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El origen de la Ouija, el tablero dotado de letras y números con el que supuestamente se puede entablar contacto con los espíritus de los muertos, es impreciso. Un tablero bastante parecido a una Ouija fue encontrado alrededor del año 1.200 a.C., en China, país donde algunos sabios acostumbraban a guiar un palo alrededor de una bandeja llena de arena para comunicarse con los espíritus del Más Allá. Otras fuentes afirman que Pitágoras, en el 540 a.C. realizó sesiones de espiritismo con una especie de tablero con ruedas que él mismo denominó “la tabla mística”.

La Ouija se popularizó de verdad de la mano de la moda espiritista que se extendió por todo Occidente hacia finales del siglo XIX. Adquirió tal fama que muchas personas comenzaron a celebrar sesiones organizadas de espiritismo, donde se preguntaba a los espíritus y las respuestas eran contestadas mediante una serie de golpes o sacudidas. Se cuenta, por ejemplo, que Mary Todd Lincoln, esposa del Presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln, celebró sesiones en la misma Casa Blanca de forma regular para comunicarse con sus hijos fallecidos.

Mary Todd Lincoln colloidon 1860-65. Esposa de Lincoln.
Mary Todd Lincoln colloidon 1860-65. Esposa de Lincoln.

Por entonces los métodos de adivinación incluían el balanceo de un péndulo sobre una placa, que tenía letras alrededor del borde o el uso de una tabla entera para indicar las letras dibujadas en el suelo. En 1890 los empresarios Elijah Bond y Charles Kennard patentaron una tabla con el alfabeto escrito, inventando así la tabla Ouija que se conoce en la actualidad.

Después de las dos guerras mundiales, la demanda de las tablas Ouija aumentó considerablemente debido al interés de las viudas por comunicarse con sus maridos muertos en combate. Aleister Crowley, el famoso ocultista inglés que en el siglo pasado fundó una filosofía religiosa, también impulsó el uso de este tablero, del que afirmó que “no es ningún juego y las personas que lo utilizan caminan en un terreno peligroso, pues les dan permiso a cualquier espíritu desconocido para comunicarse con ellos”.

Para muchos expertos de los fenómenos paranormales la práctica de la Ouija permitiría abrir de par en par las puertas hacia dimensiones cercanas e imperceptibles a la nuestra, contactando así a seres que en ocultismo reciben el nombre de “bajos astrales” o “cascarones”, vale decir, entidades poco evolucionadas y todavía aferradas al mundo físico; o bien “espíritus sin luz” o “almas en pena” que quieren manifestar su estado de angustia al mundo de los vivos.

David Farrant, jefe de la British Psychic and Occult Society, califica de hecho a la Ouija como una vía hacia fuerzas poderosas y maléficas. “Las personas que juegan a la Ouija podrían verse afectados por las energías negativas de las que son portadoras tales entidades. En ciertos casos podrían darse incluso posesiones de algún tipo entre los participantes que están tratando de comunicarse con ellas”, aseguró.

En mi opinión, “Jugar” con la Ouija puede ser una simple anécdota en la que no ocurra nada. Como mucho alguien moverá el vaso o el cursor con sus propias manos y dirá que ha sido un espíritu. El problema surge cuando se sobrepasa el límite y te sugestionas y dejas de distinguir entre la realidad y lo que no es real. Piensas que realmente estas hablando con un espíritu del otro mundo, y si además la conversación o se cierra o termina mal, las futuras consecuencias serán terribles. Gente que muere o se queda completamente loca no es nada extraño. Recomiendo no utilizar nunca y bajo ningún concepto la Ouija, a no ser que realmente lo desees y sepas a qué peligros te enfrentas.

Muchos fenómenos tienen explicación científica, aunque algunos de ellos no se puedan explicar o la explicación sea muy mala. Para la Ouija los científicos nos dicen: Efecto ideomotor, ese es el culpable. A través de la sugestión, el individuo produce movimientos musculares involuntarios e inconscientemente, así se llega a pensar que es “algo” quién mueve el puntero. Sin ver que son ellos mismo quienes están haciéndolo.

Otra explicación, no tan científica, es la de que alguno de los “jugadores” realmente esté jugando a ser un fantasma. Pero lo importante es esto: la mente es quién nos hace ver y sentir cosas que no son, pero sólo las mente débiles y las que se dejan influir fácilmente, de ahí el peligro de acabar psicológicamente mal.

Escrito por: Paqui Milla Valdivia.

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